Lucía Topolansky  

¿Libre competencia o avasallamiento?

10/08/2016

Hace un tiempo atrás se instaló en el país, bajo la responsabilidad del señor Dañino, la empresa Uber Technologies Uruguay. Lo hizo a fuerza de quebrar reglas. Igual se manejó en otros países, de forma violenta y violentando las normas vigentes. Se salteó todas las reglamentaciones y con ello perjudicó, en lo inmediato, a quienes cumplen con ellas; con perjuicios para el gobierno municipal, para los trabajadores que trabajan sin registro en el BPS ni cuentan con los seguros correspondientes por no figurar en ninguna empresa, que no recibirán los aportes patronales por su labor y por lo tanto no engrosarán su ingreso jubilatorio ni sumarán años para tener acceso a dicho beneficio social. En perjuicio de sus clientes, porque a la larga la desregulación promovida por esta empresa terminará con la libre competencia si no se toman medidas.

Evade los aportes al BPS, a la DGI, a la IM, etcétera. Eso la pone en situación de ventaja por encima de cualquier otra empresa instalada en el mercado de transporte privado de personas que cumplen con el pago de matrículas, seguros, aportes patronales, gravámenes y un largo etcétera.

¿O se espera que, por el contrario, vayamos a ese tipo de ausencia en las normas, desregulando el mercado y saturando la plaza con la oferta?
¿Habrá que devolver a las empresas de taxis lo pagado por concepto de chapa y de seguros, por ejemplo?
Uber no cumple con requisitos importantes como tener un mínimo de móviles para atender el mercado, tampoco está al servicio de toda la población (sólo de aquellas personas que tienen condiciones para determinadas formas de pago).
Por tal razón, saludamos a Presidencia por la declaración al respecto en la que establece con claridad la obligatoriedad de las leyes del país, también para Uber.

Lucía Topolansky