Héctor Tajam  

AMÉRICA LATINA: NUEVA Y VIEJA REALIDAD

05/09/2016

Por Ec. Gabriela Cultelli y Ec. Héctor Tajam

(Publicado el domingo 4 de setiembre de 2016 en La República "Ideario")

Hace un par de años, escribíamos sobre la realidad cambiante de nuestra patria grande, bajo títulos que utilizaban parte de canciones del cubano Milanés “Buenos, buenos día América” y “Siento que todo está cambiando a mi alrededor” y en esta misma publicación. Entonces, se trataba de “respirar un aire cada vez mejor” en el marco de los cambios promovidos por la “ola progresista, sobre todo porque  comparábamos resultados de las políticas de los gobiernos de izquierda de entonces (Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Uruguay y Venezuela), con los obtenidos por los gobiernos que siguieron la base de las prácticas neoliberales.
Sin embargo, desde que Dilma Roussef con su victoria democrática, mantuvo al Partido de los Trabajadores en la presidencia de Brasil, comenzó a orquestarse el golpe de Estado que hoy la derroca. Durante todo 2015 la derecha maniobró para desarrollar un nuevo “golpe blando” a los gobiernos progresistas, inaugurado en Honduras y seguido con el ensayo del cono sur que significó Paraguay con la caída del presidente Lugo. Ese proceso se desarrolló  “paradójicamente con la ayuda del propio gobierno, que adoptó el programa económico de los vencidos” (citado de “Impeachment del proceso civilizatorio” - Eduardo Fagani – en “Golpe en Brasil. Genealogía de una farsa” - CLACSO 2016).
Hoy el programa Temer implica al desnudo ajuste fiscal, reducción de la intervención estatal, devaluación y recuperación de la autonomía del Banco Central. También reforma del sistema de seguridad social y rebaja salarial (“desvinculación” de ajustes en relación al sueldo mínimo”). Detención del aumento presupuestal de los denominados ajustes obligatorios, en seguridad social, salud, educación, seguro de desempleo. Historias que Brasil ya conoce y fue víctima en su pasado reciente, cuando en la década de los 90’ el neoliberalismo dominara la vida política de ese país.
Casi al mismo tiempo pero utilizando las mismas herramientas de la “democracia” burguesa, en Argentina, Mauricio Macri asumió la presidencia en diciembre de 2015, finalizando con la era kirchnerista. Los “dos grandes” del Mercosur están fuera. Se suma el otro “grande”, Venezuela, desestabilizada por la presión social de la derecha.
Queda igual la pregunta pendiente sobre Bolivia, Ecuador y Uruguay.  Dos de estos con algo muy interesante en común: el marco programático del “buen vivir”. También su alianza con el movimiento campesino, desde donde se afirma esta doctrina, con algún plus sobre las demás que tal vez le otorga mayor solidez a su proceso y resultados.
En Ecuador, Correa, fundador del movimiento Alianza País (Patria Altiva y Soberana), se enfrentará a un nuevo proceso eleccionario en 2017. En Bolivia, Evo Morales, dirigente indígena aymara, presidente desde 2005 como candidato del MAS (Movimiento al Socialismo), hoy enfrenta también un intento de desestabilización política, luego del asesinato de su viceministro (Compañero Rodolfo Illanes).

 

ABAJO LA POBREZA

Sin duda el subtítulo fue la consigna central de estos 6 países. La llamada “era progresista” significó 60 millones de pobres menos y 20 millones menos de indigentes en estos países en 9 años (2005/2014). Si a ello sumamos lo ocurrido en Venezuela desde 1999, en Argentina desde 2003 y Brasil desde 2004, todos hasta 2005, de acuerdo a las fechas que van asumiendo los gobiernos de izquierda, la cantidad de pobres se redujeron en más de 70 millones y la cantidad de personas en situación de extrema pobreza o indigencia en 27 millones.
Esos datos de la CEPAL, y de acuerdo a la población total de cada país, implican que en esa década, en Argentina la pobreza pasó de incidir un 30,6% a un 4,3% (cayó en un 24.4% anual) y la indigencia de 11.9% a 1,7% (anualmente 24.3%); en segundo lugar en Uruguay la pobreza bajó del 19% al 4.4% (por año acumuló un caída de 15%) y la indigencia de 4% a 0.8%. Luego Brasil de 36.4% a 16.5% y 10.7% a 4.6%, continúa Bolivia donde disminuyó del 63.9% de la población a 32.7% y la indigencia de 34.7% a 16.8%, Venezuela de 37.1% a 32.1% y de 15.9% a 9.8% respectivamente, finalizando Ecuador con reducciones de 48.3% a 29.8% y de 21.2% a 10.3%. En promedio, nuestro grupo con procesos izquierdistas disminuyeron la pobreza a la mitad (50%) y la indigencia en más de la mitad (55%) en esos 9 años.
Sin embargo, la evolución de la incidencia de la pobreza y la indigencia en los 6 países del otro grupo (Chile, Colombia, Costa Rica, México, Panamá y Perú), no fue igual. La cantidad de pobres disminuyó en el total en esa década solo en 2,3 millones, debido a su incremento  en México (12 millones más de personas pobres) y en Honduras (más de3 millones). En Chile la cantidad de pobres disminuyó anualmente 6.4%, en Colombia  4,9%, en Costa Rica apenas 1%, en Panamá y Perú 8%. La cantidad de Indigentes disminuyó también en estos países, pero menos (1,3 millones) y en virtud de que en Honduras aumentó 3 millones, en 2,7 millones de mexicanos, 20 mil costarriqueños. En el resto de los países de este grupo (D) la cantidad de indigentes bajó levemente o se mantuvo.
Sucedió algo similar con la participación en los ingresos del 10% peor y mejor remunerado de la población (Banco Mundial). En nuestro grupo, el 10% peor remunerado se apropiaba en promedio en 2005 del 0.8% de los ingresos, y en 2013 pasó al 1.4% (64,5% más). En el otro grupo los cambios fueron menores, pasando del 1% al 1.3% (28.8% más). Por tanto el grupo progresista logró también disminuir notoriamente la participación del 10% mejor remunerado en los ingresos, desde un 40% en 2005 a un 35% en 2013. No fue así en el segundo grupo, que mantuvo casi constante este indicador (aunque en Costa Rica aumentó).
En desempleo bajó entre 2004 y 2015 en ambos grupos de países (pero casi el doble en los primeros), al mismo tiempo que los salarios reales se recuperaban más en los países del grupo con gobiernos de izquierda (datos CEPAL). El mercado de trabajo se desarrolló en total correspondencia con la mejor evolución de los niveles de vida y la distribución del ingreso. Así el gráfico muestra la evolución del Índice de Gini (indicador de la desigualdad) para ambos grupos, con caída más pronunciada en los países progresistas.
 

SALGO A BUSCAR EL HECHO Y LA RAZÓN

Efectivamente, como dijo el cantante hay que salir a buscar “el hecho y la razón”, pues mírese por dónde se mire, búsquense los indicadores que se busquen, todos muestran resultados mucho más alentadores en los 6 países señalados con gobiernos progresistas. Pero queda mucho por andar aún, pues el desarrollo de forma capitalista escogido por nuestros pueblos no colma aún las esperanzas, y no por gusto Paolo Freire hablaba de educar en ellas, para ir transformándonos de objeto de los cambios a sujetos de los mismos.
Dicho de otra manera, aún quedaban en el 2014, 52 millones de pobres y 16 de indigentes, que esperaron más de 10 años. Aún es alta la mortalidad infantil y otros tremendos indicadores sociales. Corresponde y es lógico que los pueblos esperen más cuando de gobiernos propios se trata. De hecho, no queda más alternativa que profundizar los cambios, la distribución de la riqueza, sobre todo si tiempos de crisis nos amenazan.