Andrés Berterreche  

Inestabilizando

12/10/2016

Primero fue el Senador Heber y se armó terrible revuelo en el Senado, pero quedó por esas cuando habló de ayudar a irse al Frente Amplio. Luego vinieron los discursos de los dos militares, parafraseando a un conocido periodista rural largaron su “empezamos a volver”, y no se referían al programa radial precisamente. Lo continuó el Dr. Lacalle Pou con similar frase a la de Heber, hecho este que hace pensar que en las reuniones del herrerismo están usando las mismas bases para su brain storm (lluvia de ideas, al decir del ámbito empresarial).

El Senador García, del Partido Nacional manifestó que no creía conveniente cumplir con el mandato de los electores pidiendo que el vicepresidente no asuma sus funciones de suceder al Presidente cuando este último está fuera del país. Tomá pa´vos y tu tía Gregoria. Ahora el pueblo inviste y García determina, cual pequeño, muy pequeño monarca quien se debe hacer cargo del Gobierno.

Luego, el Dr. Bordaberry no quiso ser menos y en el coro de los ansiosos y frustrados se descolgó con el llamado anticipado de elecciones parlamentarias. Y como le viene pasando le salió mal la jugada, quedó más solo que el uno. Porque no vi en ningún análisis del sector hegemónico (y de algún otro también), que la lógica es interpelar a un Ministro y la base de la misma que tendría que ser escuchar las explicaciones está ausente por parte del legislador interpelante. Ya sabe que no van a ser de su agrado y que va a pedir la destitución del mismo. Un tantín flechado y subjetivo, ¿no le parece doña, no halla don? Si fuera serio debería esperar las explicaciones del Ministro y ahí analizar la situación para tomar una decisión.

Evidentemente este último mes, mes y medio tiene alborotado algunos personajes de la oposición. Por aquí y por allá van minando la institucionalidad. A veces se excitan cuando aparece algún informe de no sé qué organismo que dice, en forma muy oportuna, que la vocación democrática de nuestro país ha descendido. Y las hormonas se les alteran y pretenden atajos.

La verdad que seguimos siendo de los países con más vocación democrática y republicana del continente, mal que les pese a varios. Así que por ese camino no, muchachos.
Lo verdaderamente indignante es que además de tratar de ir generando ambiente es que se hace en nombre de un hecho desgraciado que nadie celebra. Se cae casi en el oportunismo frívolo sabiendo que ninguna de esas acciones van a generar mayor seguridad por arte de magia. Solo con trabajo serio en varios frentes es que vamos a poder conseguir cada vez mejores indicadores vinculados a la seguridad. Inestabilizando, o tratando de hacerlo, seguramente no.

Porque además aclaremos, dejémoslo bien clarito, a la izquierda le preocupa la seguridad. No es propiedad de la derecha, aunque los modelos sean distintos. Porque este es el segundo aspecto a considerar: se divide a la opinión pública entre los que les importa la seguridad y a los que no. Nada más falso, y lo peor que esta visión maniquea también es desestabilizadora.

Sin embargo, toda esta charamusca me dejó aún más preocupado cuando sesudos analistas periodísticos y políticos le cargaron las tintas al Frente Amplio.
Pero perdón, el FA no pidió el desafuero de García, la expulsión del país de los dos militares ni disolver las cámaras para que el Poder Ejecutivo gobernara con un Consejo de Estado. Apenas salió con una medida declaración llamando a bajar la pelota y evitar tomar atajos. ¿Dónde está la culpa de nuestra fuerza política?
Porque podemos acordar que estamos lejos de una fractura institucional pero no nos podemos hacer los distraídos de que hay quienes van preparando las condiciones subjetivas. Y sabemos cómo termina esto.

Quiero dejar meridianamente claro, por las dudas de algún analista trasnochado, que no estoy planteando cambiar ningún eje. Tampoco hacer un uso frívolo de un tema en el que se está investigando. Tampoco tirando bombas de humo. Pero que quede claro, no nos comemos los mocos, aunque las cucharas sean de té.

Publicado en elcambio.uy