Julio Battistoni  

Una gestión eficiente | Montevideo y los recuersos de la capital

02/06/2014

El gobierno de Montevideo, que conduce la intendenta Ana Olivera, muestra resultados notables, especialmente en el muy eficiente uso de recursos escasos. Esta afirmación resulta provocadora si consideramos el acoso mediático que existe hacia la Intendencia, pero no es provocación, es la realidad.

El departamento y la ciudad se desarrollan según criterios políticos planteados en el documento Nº 6 del Frente Amplio (1989), asumidos por las diferentes administraciones frenteamplistas y recreados en cada programa de gobierno. Destaco primero la participación ciudadana -soporte de la democratización de la sociedad- como línea política frenteamplista distintiva que se vio fortalecida con la creación de los municipios; los cuales fueron priorizados por Ana, tal como lo establecía nuestro programa de gobierno. Es indudable que ha sido exitoso el objetivo de acercar e involucrar al vecino en política a través de la gestión municipal.

Años atrás se discutieron los fundamentos del Plan Montevideo, que fueron plataforma conceptual del Plan de Ordenamiento Territorial, fue un ejemplo inicial de lo que entendemos por participación ciudadana. ¿Qué ciudad queremos? fue la pregunta que se llevó a la ciudadanía. Los gobiernos departamentales del Frente Amplio aplicaron estos criterios con diferentes improntas, originadas en las vicisitudes políticas y económicas de los últimos años. Recordemos que en la segunda administración del compañero Arana hubo que redireccionar las inversiones proyectadas para el desarrollo de la ciudad hacia la atención de la emergencia social resultado de la aplicación de modelos económicos neoliberales por el gobierno central. O que Montevideo debió asumir el costo de su saneamiento -que no sucede en el resto del país- y forma parte del acoso histórico sufrido desde los gobiernos blanquicolorados.

La administración de Ana transcurre en un marco de expansión económica general del país; los países que prosperan rápidamente muestran conflictos similares. Si bien hay un aumento general del bienestar, hay aspectos negativos –de difícil administración-, se incrementa el consumo superfluo, aumentan los reclamos, se acentúan la violencia y la inseguridad, aumenta la producción de residuos, de coches. Cualquiera de ellos tiene especial repercusión en Montevideo. El desarrollo económico también lleva a que la gran ciudad concentre pobreza. Tanto Montevideo como el conjunto del área metropolitana presentan niveles de inequidad de ingresos significativamente superiores a los del interior; en países con cierto grado de desarrollo como el nuestro se comprueba que se presenta una correlación positiva entre nivel de urbanización, de renta y desigualdad. Alrededor del 70% de la población en asentamientos irregulares de todo el país se encuentra en Montevideo, mientras que un 43% de la población total del país es montevideana, números que ponen de manifiesto el efecto concentrador de la gran ciudad.

Un indicador de esta realidad es el Plan Siete Zonas, elaborado por el Mides y el Ministerio del Interior para asistir prioritariamente las zonas de mayor vulnerabilidad del país, esas siete zonas están en el área metropolitana, de las cuales cuatro están en Montevideo.
También la planificación urbana –funcional a un uso racional del territorio, disfrutable y democrático de una ciudad no segregada y energéticamente eficiente- se vuelve compleja. En esta y anteriores administraciones departamentales, la jerarquización de los espacio públicos es de profunda raigambre frenteamplista (Plaza Seregni, Plaza Casavalle, Plaza del Inmigrante, aparatos para juegos en muchísimos espacios públicos, etc.). Se trabaja fuertemente en planes para la jerarquización de la ciudad que se vació en los años 90, concretamente, el Centro, Cordón, Aguada, Goes, etc. Obras como Antel Arena tienen como principal objetivo la promoción de zonas de la ciudad geográficamente centrales, al borde de la degradación.

Algunas medidas o planes de la administración de Ana, como la clasificación de residuos en origen y en plantas que se están construyendo en diversos barrios de Montevideo, son resultado de la búsqueda de soluciones radicales a la nueva realidad social, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la gente.

Al principio de este artículo mencionamos los “escasos recursos” que maneja la administración de Montevideo. Argumento que parece otra provocación al imaginario público; sin embargo Montevideo está en el grupo de departamentos que tienen menor presupuesto asignado por habitante, es el que recibe menor transferencia de recursos por habitante desde el gobierno central. Para Montevideo esta transferencia significa en torno al 10% del total de su presupuesto, mientras que hay al menos diez intendencias del resto del país que reciben por encima del 50% de su presupuesto de las arcas centrales.

Estoy a favor de que se promocione a través del presupuesto nacional (Art. 214 de la Constitución) a las Intendencias que necesiten impulso para su desarrollo. Que más del 50% del presupuesto de la Intendencia esté soportado por recursos centrales dice que, de no existir, no se podrían pagar los salarios. Esto ¿qué implica en la búsqueda de eficiencia recaudadora de cada administración departamental? ¿Qué implica en el control de la morosidad? Para Montevideo controlar esto es fundamental, pues su presupuesto básicamente está fundado en recursos propios, por eso la afirmación inicial de esta nota. Asimismo y derrumbando otro mito, la Intendencia de Montevideo es la que presenta menor cantidad de funcionarios por habitante. En la capital hay un funcionario cada 150 habitantes, la Intendencia que le sigue es la de San José con 130 y hay siete intendencias con alrededor de 40 habitantes por funcionario. Con este personal Montevideo asume funciones –que debe asumirlas- como el mantenimiento de 25 policlínicas y 18 Centros Comunitarios de Educación Inicial o una infraestructura cultural notable en el país, etc.

En mi opinión Montevideo necesita más recursos económicos y humanos, por lo que debemos pensar cómo se logran para poder planificar adecuadamente la capital de todos.
Por las obras, por la consecución de objetivos, por el uso eficiente de recursos escasos podemos afirmar la excelencia de la administración de la compañera Ana Olivera.

Publicado en: Diario La República.