Orquídea Minetti  

La chancha y los cuatro reales

15/02/2016

Apenas ha comenzado el 2016, sin embargo podemos visualizar cuáles son los ánimos de la sociedad uruguaya en estos primeros meses del año. Por supuesto que hay sectores que vienen de sufrir una gran derrota en las últimas elecciones y que son manipulados por operadores de la oposición, que continúan tratando de mantener movilizados a sus simpatizantes.

Primero: venimos del año del Presupuesto, momento en que se manifiestan las luchas más enconadas del período; segundo: se han dado fenómenos coyunturales a los que el gobierno dio respuestas adecuadas, como la sequía y la baja de precios internacionales a la que se respondió con un tercer FAL para el sector productivo más intensivo del agro (el lechero) y cuyas exportaciones andan en el 80% de su producción. Después vinieron las inundaciones, a las que también se respondió rápidamente mediante los Comités de Emergencia; tercero: la oposición ha aprovechado las diferencias del bloque oficialista, con respecto a cómo administrar las empresas públicas, de las cuales los medios han hecho un gran escándalo mediático que redunda en su beneficio.

Además han aprovechado la situación de crisis en que está Venezuela, la que la llevó a atrasarse en los pagos a las industrias nacionales y a partir de esto movilizan a sectores que de una u otra forma están sensibles a esas demandas; cuarto: han salido al cruce de determinados ajustes en las tarifas públicas, cosa que todo gobierno debe hacer luego de que comienzan a estabilizarse las distintas contradicciones surgidas del momento y que son necesarias para dar base al comienzo de una nueva administración.

Todo esto ha creado un ambiente de incertidumbre, muchas veces hostil al gobierno, que la oposición ha sabido aprovechar muy bien.

No obstante los ánimos se van moderando, la situación comienza a normalizarse y nos damos cuenta que Uruguay sigue siendo el país que más ha avanzado en los últimos años de gobierno progresista.

Quiero pensar que la industria láctea nacional exportadora no se ha convertido en usurera, porque los precios a los que vendió leche en polvo y quesos a Venezuela fueron a más del doble del que en ese momento estaban a nivel internacional. ¿De qué se quejan? ¿Quieren la chancha y los cuatro reales?

Por último, hay que analizar el asunto de las tarifas. Uruguay es de los países del mundo que tiene un promedio más bien bajo con respecto al costo del agua, la energía y las comunicaciones. Esos son datos que tienen las empresas públicas y que cualquiera puede confirmarlo a través de la web, ya que la información es de carácter público.

Debemos hacer una reflexión con respecto a cómo se ve el futuro de la sociedad uruguaya con nuestra mirada de izquierda. Vemos el aburguesamiento de esta sociedad, que a pesar de haber conseguido un crecimiento económico muy acentuado, no logra hacer conciencia.

En gobiernos anteriores al progresismo las movilizaciones presupuestales han sido de igual o mayor magnitud. El cuidado que se ha tenido en el uso de la autoridad ante las manifestaciones, muchas veces exageradas de algunos gremios (en ocasiones conducidos por minorías fuera de la realidad), embretan al gobierno en proyectos irrealizables.

Los fenómenos coyunturales, imposibles de prever con exactitud, como la sequía de mediados de 2015, junto con la baja de precios a nivel internacional de productos que son pilares de nuestra economía (lácteos, soja y carne), se vieron afectados por esa situación. De ahí es que se ponen a andar mecanismos para este tipo de situaciones, que si bien no comenzaron a funcionar con los gobiernos frenteamplistas, ha sido con ellos, que se ha podido seguir más de cerca la situación del sector lácteo (por ejemplo con la creación del Inale), para poder así tomar decisiones con información más real y neutral de la que surgía anteriormente, cuando predominaba la visión del sector por sus distintos componentes por separado.

Como era de esperar, igual hay disconformidad en esos sectores, ya que la situación les impide continuar con el crecimiento sostenido; o sea, después de años de crecimiento continuo en que los precios internacionales fueron muy favorables y que las condiciones internas dieron la posibilidad del reperfilamiento de las deudas del sector agropecuario, este comenzó un crecimiento como nunca antes lo había tenido. Hoy sufren porque no pueden crecer, pero sí pueden sostener el capital con inteligencia y trabajo.

El empresariado lo sabe, sabe cuál es el ABC del momento de las vacas flacas: aguantar el chaparrón, no hacer reclamos infantiles, sabiendo que en las sociedades maduras es el conjunto el que sale adelante.

Además, los reclamos de la oposición sobre la gestión de Ancap han sido tenidos en cuenta. Se ha formado la Comisión Investigadora, que no encontró irregularidades, ni ilícitos en la gestión. Sobre las inversiones realizadas, en el mediano plazo veremos si son rentables, si fueron acertadas y justificadas. No hay que apresurase a sacar conclusiones.

Hay quienes entreveran los tantos y quieren justificar movilizaciones haciendo creer que Venezuela tiene algo que ver con la crisis de la lechería y el sector granjero (el avícola en particular), nada más equivocado.

Publicado en: Diario La República.