Patricia Ayala  

El sujeto, el predicado y lo que importa

24/05/2016

Hace pocos días, luego de escuchar una conferencia de Mario Sérgio Cortella, escritor, educador y filósofo brasileño, comencé a replantearme el significado de la palabra “importa”.

Esta palabra la utilizamos para referirnos a varias cosas, y en varias ocasiones, o la mayoría de las veces quizás no percibimos que es la misma palabra –almenos eso me sucedía a mí hasta que escuche a Cortella–.

Un ejemplo a citar: Uruguay importa…, otro, me importa.

Nos referimos a que cuando algo “me importa”, lo traigo hacia adentro de mí, como hacemos con las cosas que ingresamos comercialmente al país, cuando importamos tal o cual mercadería.

Pero en realidad, ¿qué es lo que “importa”?

¿Qué es lo que hace que algo sea importante o importable para mí, para el país, para todos nosotros?

Particularmente le asigno un importante valor al contacto cara a cara con la gente y en mi actividad política y social siempre trato de no perder ese mano a mano con los vecinos. Por tal motivo, en estos últimos días he tenido la oportunidad de salir al interior del país, de reunirme con compañeros y de conversar con vecinos.

Allí, en esos encuentros se puede constatar claramente que para cada grupo de personas o para cada localidad “lo importante varía”, según las necesidades que tenga cada colectivo.

Por otro lado, recientemente una docente planteaba lo mal que se siente enseñando el sujeto y el predicado a un grupo de estudiantes. Que los gurises no están ni ahí con ello, ya que sus prioridades o necesidades son otras, anteriores a saber el sujeto y el predicado de una oración.

Ante estas situaciones suscitadas surge el planteo de ¿cuál es el sujeto y el predicado de la vida?, y aquí lo conecto con, ¿qué es lo que importa realmente?

Claro está que esto lo podemos transferir, extrapolar o exportar a otras discusiones, cosas o situaciones.

Por ejemplo: todos queremos, de acuerdo a lo que manifestamos, brindarle una buena vida a los habitantes de nuestro país y del mundo entero. ¿Qué es lo que no nos permite lograr ese objetivo? ¿Somos conscientes de ello?

Si lo que se necesita para sostener un buen gobierno y trabajar en pro de que salgan las cosas lo mejor posible, es una fuerza política fuerte, firme, sólida, ¿qué nos impide que la tengamos?

¿No será que cada uno de nosotros nos hemos olvidado del sujeto y del predicado o de lo que importa en la vida?

 

Publicado en Diario La República