Susana Pereyra  

Violencia basada en Género contra la Mujer

13/12/2017

Intervención en sala sobre el Proyecto de Ley “Violencia basada en Género contra las mujeres”

“Hoy votaremos una ley imprescindible para dar respuesta a una necesidad que tenemos como sociedad, desde hoy contaremos con una ley integral para garantizar una vida libre de violencia basada en género a las mujeres.  Surge la necesidad de un accionar más profundo que dé lugar a cambios en la matriz reinante, y esto es solo posible a través de políticas que orienten a un verdadero cambio social donde se respeten los derechos de las mujeres.
Esta ley, al combatir y prevenir la violencia de género, también combate la violencia en general, la que padecen no sólo las mujeres sino también niños, niñas y  adolescentes, lo cual impacta de forma positiva en la sociedad.
El declarar como prioridad la erradicación de la violencia basada en género contra las mujeres, niños, niñas y adolescentes, le indica al Estado que debe promover acciones urgentes y profundas que permitan una real aplicación que incluya la atención integral a las víctimas en salud, en el ámbito laboral, en el área de la educación, en el acceso a la justicia y a la vivienda.
El Estado asume la responsabilidad, mediante el Sistema Interinstitucional de Respuesta a la Violencia Basada en Género, de brindar todos los servicios de forma gratuita que sean necesarios. Servicios de asistencia jurídica, psicológica, asistencia sanitaria y habitacional, además de velar por la permanencia de las mujeres que sean víctimas de este delito en sus lugares de trabajo, dentro del sistema educativo y todos los espacios sociales. Se trata de dar respuesta de forma integral realizando acciones de prevención, atención, acceso a la justicia y reparación, entre otras.
Se trata de una respuesta multi e interdisciplinaria, que aborda la problemática desde todas sus facetas y desde ahí da respuestas; se estructuran los lineamientos para el desarrollo de las políticas públicas, la red de servicios de atención, los procesos de protección, la investigación y penalización, así como también los procesos administrativos, judiciales y las normas penales.
La Red de Servicios de Atención es de carácter multisectorial, donde todo organismo es responsable de dar respuestas según su competencia, comprendiendo la complejidad y el estado de vulnerabilidad en que se encuentra la mujer víctima de violencia. Cada organismo debe disponer de los lineamientos internos para asegurar la formación de equipos técnicos capaces de contener, asesorar, orientar, acompañar y proteger a las víctimas. La atención sanitaria es primordial junto a la psicológica, ambas deben ser atenciones diferenciadas según las necesidades específicas de cada integrante de la familia involucrado.
También por medio del Instituto Nacional de la Mujer, las mujeres en procesos de salida de situaciones de violencia podrán contar con una solución habitacional, ya sea para los momentos de riesgo de vida, así como durante el proceso de fortalecimiento socio-laboral, lo cual es fundamental para la autonomía personal y económica.
Los responsables del Sistema Público de Vivienda son quienes garantizarán a las víctimas la permanencia en la vivienda que habitan, y en casos que eso implique el pago de una cuota, ésta será según las posibilidades económicas del hogar.
Otro punto destacado de este proyecto es lo relacionado con los juzgados multimateria, aquellos que tienen competencia en tomar resoluciones sobre divorcios, pensiones, tenencias, visitas: serán quienes aborden de forma integral la situación del denunciante, evitando la revictimización y asegurando un real y rápido acceso a la justicia.
En relación a la educación, debemos tomar en cuenta que aproximadamente 300.000 niños, niñas y adolescentes viven en hogares donde se reporta en algún momento violencia basada en género. Por lo cual es necesario prevenir la violencia desde las etapas iniciales de la vida desarrollando relaciones de respeto e igualdad de género. En la búsqueda de un mundo mejor, donde prime el relacionamiento sin violencia, la educación debe jerarquizarse como la base preventiva.
Por último, debemos estar atentos. Desde los avances que se han logrado en la agenda de derechos -como la despenalización del aborto, la tipificación del delito de femicidio- somos testigos de una arremetida de sectores conservadores que cuestionan el género como categoría de análisis, en un intento de vaciarlo de contenido, utilizando la estrategia de hablar de ´ideología de género´, lo cual no le imprime ninguna connotación despectiva sino que apela a explicar de forma distorsionada su significado”.